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09/07/2026
A medida que la automatización, la inteligencia artificial y los equipos conectados redefinen el trabajo industrial, la adaptabilidad se está convirtiendo en una de las habilidades laborales más importantes. Formadores de Komatsu en todo el mundo explican por qué la reconversión de habilidades, la mentoría y el criterio humano siguen siendo esenciales para avanzar.
Cuando el trabajo cambia, las personas crecen
Cuando un trabajo cambia, rara vez ocurre de una sola vez. A menudo comienza con algo pequeño: un nuevo sistema que aprender, un tipo de dato diferente que interpretar o una tarea que antes no existía.
Con el tiempo, esos pequeños cambios se van acumulando. Lo que comenzó como un rol familiar se convierte en algo nuevo. Para los colaboradores, eso puede generar incertidumbre. Pero también puede abrir un camino para crecer.
En Komatsu, ese cambio está ocurriendo de maneras prácticas y humanas. Los técnicos de servicio se están convirtiendo en especialistas digitales. Los ingenieros se están transformando en mentores. Y los trabajadores están encontrando caminos profesionales que no esperaban.
La tecnología puede cambiar las herramientas, los sistemas y el ritmo del trabajo. Pero son las personas quienes determinan en qué se convierte el progreso cuando cuentan con la comprensión, la confianza y el apoyo necesarios para usar bien las nuevas herramientas.
¿Por qué la adaptabilidad importa en el lugar de trabajo?
Wouter Boon comenzó en Komatsu Europe como aprendiz de servicio. Con el tiempo, pasó por soporte técnico y finalmente llegó a soluciones digitales, ayudando a clientes y distribuidores a aprender sobre sistemas de gestión de flotas y tecnologías de canteras conectadas.
Su trayectoria profesional cambió cuando se incorporó a un nuevo departamento y asumió distintos tipos de trabajo. Lo que antes se centraba en el soporte de servicio tradicional ahora incluye software, implementación y gestión del cambio. Esa experiencia influye en la forma en que capacita a otros. Él sabe lo grande que puede sentirse el salto cuando alguien que ha hecho un tipo de trabajo durante años está aprendiendo un rol diferente y desconocido.
“Hay que lograr que los operadores lo acepten”, dijo Wouter. “Hacerles ver que es algo que los ayudará a hacer su trabajo de manera más eficiente y rápida, y que les permitirá liberar parte de su tiempo”.
La nueva tecnología no crea valor por sí sola. Las personas deben entenderla, confiar en ella y ver cómo puede ayudarlas a realizar su trabajo.

Wouter Boon ayuda a clientes y distribuidores a comprender las tecnologías de canteras conectadas y cómo las nuevas herramientas pueden apoyar el trabajo diario.
Los nuevos roles están cambiando el significado de la experiencia técnica
Bill Chimley ha observado el mismo cambio a una escala aún más amplia. Su carrera lo ha llevado por logística, cadena de suministro, cumplimiento de emisiones y ahora liderazgo global en capacitación. A lo largo del camino, ha visto cuán rápido pueden expandirse los roles técnicos.
Los técnicos tradicionales ya no son solo técnicos tradicionales. En algunos casos, se están convirtiendo en especialistas en control inteligente de máquinas, expertos en sistemas autónomos o proveedores de soluciones que combinan conocimiento mecánico con fluidez digital.
“Estamos viendo todo un grupo de roles laborales que son proveedores de soluciones”, dijo Chimley.
A medida que tecnologías como las máquinas híbridas, el transporte autónomo, las herramientas de Smart Construction y los sistemas de canteras conectadas se vuelven más comunes, los trabajadores necesitan más que instrucción técnica. Necesitan confianza, contexto y apoyo.
Para Chimley y otros formadores, la oportunidad está en mantener el foco donde corresponde: en las personas que usan la tecnología para resolver problemas reales.

Bill Chimley realiza un recorrido por las instalaciones de Komatsu en Cartersville, Georgia, donde los visitantes pueden ver máquinas, sistemas y capacitación en acción.
La reconversión de habilidades convierte la nueva tecnología en progreso real
Para Ignacio Campusano, el cambio desde la resolución técnica de problemas hacia la capacitación y la mentoría se volvió algo personal.
Ignacio venía de una formación en ciencia de datos, optimización y simulación. Al comienzo de su carrera, su foco estaba en modelos de aprendizaje automático, algoritmos y desempeño de sistemas. Luego, su trabajo cambió.
Cuando comenzó a trabajar más de cerca con equipos de operaciones y clientes, se dio cuenta de algo importante: “La tecnología por sí sola no era suficiente. La forma en que capacitamos a las personas es lo que realmente desbloquea el valor de lo que creamos”.
Esa reflexión cambió su propio rol. Ya no solo construía sistemas. Estaba ayudando a las personas a comprender por qué esos sistemas importaban y cómo usarlos en el mundo real.
Ha capacitado a trabajadores en Chile, Perú y Congo, y la experiencia le ha mostrado que cada persona aprende desde un punto de partida distinto. Algunos necesitan apoyo con lo básico. Otros quieren entender cada detalle. El formador también debe adaptarse.
La confianza crece con la práctica, no con las charlas
Tim Roberts llegó a una conclusión similar desde una perspectiva diferente. Antes de unirse a Komatsu Australia, trabajó en el sector público, la industria y las instituciones de formación, anticipando las habilidades que los empleadores necesitarían en el futuro.
Hoy capacita a personas en Smart Construction, sistemas digitales de canteras y otras soluciones tecnológicas en Australia y otros lugares.
Su mirada sobre el ritmo del cambio es directa: “Los clientes están adoptando tecnología más rápido que la fuerza laboral, y la tecnología está cambiando más rápido de lo que el cliente puede seguir”.
Para ayudar a cerrar esa brecha, Roberts dejó atrás las charlas largas y adoptó breves bloques de teoría seguidos de aplicación práctica. Describe el enfoque como “morder, masticar, tragar”.
Para muchos trabajadores, la confianza surge al probar algo, hacer preguntas y ver cómo una nueva herramienta se aplica al trabajo que tienen delante.

Tim Roberts utiliza lecciones breves seguidas de aplicación práctica para ayudar a los participantes a ganar confianza con las nuevas tecnologías.
La adaptabilidad es tan importante como la confiabilidad
Uno de los temas más claros entre los formadores es que las trayectorias profesionales se están volviendo menos predecibles y más flexibles.
Los trabajadores ya no simplemente ingresan a un puesto y permanecen allí de por vida. Se mueven entre disciplinas, suman habilidades y cambian hacia roles relacionados. A veces eso ocurre porque la tecnología lo exige. Otras veces, porque las personas descubren que son buenas en algo que no esperaban.
Boon pasó de servicio a soluciones digitales. El recorrido de Chimley por operaciones y cadena de suministro lo llevó de vuelta al liderazgo en capacitación. La carrera de Roberts evolucionó desde el trabajo eléctrico y de automatización hacia la capacitación, la estrategia tecnológica y el desarrollo de la fuerza laboral. El trabajo de Campusano pasó del software y el modelamiento a la transferencia de conocimiento.
Esas no son historias secundarias. Son la historia principal.
El lugar de trabajo del futuro está creando roles que combinan habilidades que antes estaban separadas: mecánicas y digitales, técnicas e interpersonales, experiencia en productos y capacidad de enseñar.

Inteligencia artificial, gemelos digitales, realidad virtual: los lugares de trabajo del futuro probablemente incorporarán todo esto, ofreciendo a las personas una oportunidad para aprender, crecer y transformarse.
El conocimiento se mueve a través de las personas
Las habilidades no se transmiten dentro de una organización solo a través de un currículo. Se transmiten a través de las personas.
La capacitación no es solo instrucción. Es mentoría, estímulo y ayudar a alguien a imaginarse en un rol que no sabía que podía ocupar.
Campusano lo vio durante una capacitación en Congo. Un participante comenzó a apoyar a los instructores porque podía traducir la capacitación al francés para el grupo. Al final, ese participante llegó a ser casi tan competente como los instructores.
“Cuando nos fuimos de allí, él era el principal experto, y era solo uno de los participantes”, dijo Campusano.
Ese tipo de transferencia de conocimiento es importante porque a los trabajadores se les está pidiendo absorber más cambios, con mayor frecuencia. Los entornos de capacitación más sólidos crean espacio para que las personas aprendan de los instructores, de sus pares y de su propia práctica.
Las habilidades humanas siguen estando en el centro
Incluso cuando los trabajos se vuelven más técnicos, las habilidades laborales más importantes siguen siendo profundamente humanas: adaptabilidad, criterio, comunicación, curiosidad, disposición para pedir ayuda y paciencia para ayudar a otros a ponerse al día.
Campusano enfatiza el pensamiento crítico. Los trabajadores deben sentirse cómodos con la automatización y la inteligencia artificial, dijo, pero también deben recordar que conocen el trabajo y que deben aplicar criterio.
Chimley está entusiasmado con la inteligencia artificial, pero también es cauteloso. Si el material de base es incorrecto, señaló, la IA solo multiplica el problema. Roberts ha visto interfaces cambiar de un día para otro, lo que convierte la flexibilidad en una exigencia diaria, no en algo deseable.
Las personas siguen aprendiendo al intentar, equivocarse y volver a intentar. Cualquier organización que quiera ayudar a las personas a desarrollar nuevas habilidades debe darles espacio para aprender sin hacer que cada error parezca definitivo.
Construir hoy una fuerza laboral que pueda prosperar mañana
La innovación tecnológica puede reducir algunas tareas, pero está aumentando lo que se les exige a las personas detrás de ellas. El lugar de trabajo del futuro no premiará a quienes permanezcan inmóviles. Premiará a quienes puedan aprender, adaptarse y ayudar a otros a hacer lo mismo.
Ahí es donde este trabajo cobra mayor importancia. Los formadores ayudan a las personas a navegar momentos de cambio: cuando los roles evolucionan, cuando se introducen nuevas tecnologías y cuando el camino a seguir aún no está claro.
Ayudan a un aprendiz de servicio a convertirse en experto en soluciones digitales, a un científico de datos a transformarse en mentor y a un técnico a imaginar una carrera distinta.
Al hacerlo, mantienen el conocimiento en movimiento, para que la experiencia se comparta y el progreso no se detenga en el punto de la innovación.
Porque la verdadera transformación no ocurre solo en las máquinas o los sistemas. Ocurre en las personas.
Comienza en una sala de capacitación, en un lugar de trabajo o en una conversación simple. Cuando alguien se da cuenta de que el trabajo que creía tener se está convirtiendo en algo nuevo, y que también puede transformarse junto con él.
Explorar capacitación y carreras
Prepararse para el futuro del trabajo requiere más que un programa de capacitación. El aprendizaje digital, la práctica en terreno, las rutas de reconversión de habilidades, la mentoría y la movilidad profesional pueden ayudar a las personas a desarrollar habilidades a medida que la tecnología cambia el trabajo que las rodea.