Redefinir la presencia: cómo la teleoperación está cambiando el trabajo en la industria pesada

17/08/2026

Redefinir la presencia: cómo la teleoperación está cambiando el trabajo en la industria pesada

La teleoperación permite que operadores especializados controlen equipos pesados desde entornos más seguros y conectados. Para los equipos de minería y construcción, este cambio no se trata tanto de la distancia, sino de mantener a las personas conectadas al trabajo, sin exigir que estén físicamente dentro de la máquina. 

Todo comenzó con un desafío en el lugar de trabajo
En minería y construcción, el trabajo siempre ha requerido cercanía. Para operar una máquina, había que estar sentado dentro de ella. Para resolver un problema, había que estar en terreno. Esa realidad implicaba ciertos costos: largos tiempos de traslado, exposición a ambientes hostiles y limitaciones respecto de quiénes podían realizar el trabajo. “Hoy, el mundo está poniendo a la persona en el centro con más frecuencia que en el pasado”, señaló Alvar. La teleoperación no nació como una única innovación. Surgió como una respuesta: una forma de alejar a las personas de situaciones de riesgo sin perder el control del trabajo. En realidad, esta forma de pensar no es nueva; Komatsu lleva mucho tiempo explorando las operaciones remotas. Lo que ha cambiado es la tecnología y la urgencia detrás de su implementación. En sitios como la operación Minas-Rio de Anglo American, en Brasil, ese desafío era práctico e inmediato. 

“Cuando ejecutamos estas operaciones con un bulldozer tripulado, es necesario que el proceso de chancado se detenga realmente… es una cuestión de seguridad”, explicó César Carraro, Coordinador de Servicios Mina. 

La pregunta entonces fue simple: ¿podía el trabajo continuar sin poner a las personas en esa posición? 

El primer cambio: la distancia se vuelve posible
Una demostración en vivo en MINExpo mostró a un operador controlando una excavadora minera desde cientos de millas de distancia, en tiempo real. Fue un momento visible, pero la idea llevaba años desarrollándose. La operación remota permite trabajar sin estar físicamente presente en el sitio. Lo que antes estaba ligado a un lugar específico ahora puede hacerse desde cualquier ubicación, aumentando al mismo tiempo la precisión, el control y la trazabilidad. 

 

Demostrar que funciona, en tiempo real 

En MINExpo 2021, Komatsu demostró por primera vez lo que la teleoperación podía lograr bajo presión. Un operador ubicado en el piso de exhibición controlaba una excavadora minera PC7000 en los Komatsu Proving Grounds, en Arizona, a más de 695 km (432 millas) de distancia. “Operamos esa pala de forma remota… frente a una audiencia en vivo”, señaló David Haukeness, Chief Architect de Mining Technology Solutions. La demostración requirió una infraestructura de red compleja, coordinación y precisión, y funcionó sin interrupciones. 

Alejar a las personas del entorno, no del trabajo
El primer impacto de la teleoperación fue inmediato: la seguridad. Las máquinas operan en entornos marcados por polvo, ruido, vibración, inestabilidad y riesgos inherentes. Para los operadores, esas condiciones no eran temporales: eran parte de su día a día. “El operador ya no está expuesto a un ambiente muy agresivo, con mucho polvo, ruido y vibración”, señaló Alvar. “Gracias a la teleoperación, ahora alejamos al operador del riesgo”. “Estás sacando al operador de una situación de riesgo y ubicándolo frente a una pantalla”, agregó Li. El trabajo no cambia. La máquina sigue excavando, empujando y perforando. Pero el lugar donde se sienta la persona y lo que experimenta son fundamentalmente distintos. 

Seguridad, sin desconectarse del trabajo
La operación remota aleja al operador del entorno, no de la responsabilidad. “Podemos evitar ese impacto en la salud”, afirmó Javier Matsuda, quien se incorporó a Komatsu después de trabajar en telecomunicaciones y hoy apoya el desarrollo de soluciones en distintas regiones. 

Los operadores ahora trabajan desde salas de control en lugar de hacerlo dentro de la propia máquina, manteniendo la visibilidad mediante cámaras y datos en tiempo real. El operador sigue viendo la máquina, sigue tomando decisiones y sigue controlando el resultado, pero ahora lo hace desde un espacio diseñado para la concentración. 

Lo que comenzó como seguridad se convirtió en algo más grande
Una vez que los operadores dejaron de estar atados a la máquina, surgieron nuevas posibilidades.  En regiones remotas, el tiempo de traslado siempre había sido parte del trabajo: horas dedicadas a llevar personas hasta las máquinas y luego de regreso. “Todo ese tiempo en que la máquina antes estaba detenida… ahora son horas disponibles en las que la máquina puede operar”, dijo Alvar. La teleoperación no solo eliminó riesgos. También redujo tiempos muertos. Cambió la forma en que se utiliza el tiempo y cómo se estructura el trabajo. “Lo primero que notamos… fue un aumento en la producción”, señaló Carraro. Pero el cambio más profundo no fue operacional. “No tener que ir al sitio es mucho más fácil”, dijo Ibuki. Una afirmación simple, pero que refleja un cambio más profundo: el trabajo ya no estaba definido por el lugar donde ocurría.

 

Un tipo diferente de jornada laboral
El trabajo no ha desaparecido; se ha trasladado. Los operadores ahora trabajan en entornos controlados, más cerca de sus hogares, con mejor visibilidad y menor exigencia física. “Esta tecnología puede mejorar la calidad de vida del operador”, señaló Javier. Este cambio también reduce el tiempo destinado a trasladarse al sitio y esperar entre turnos, permitiendo que los operadores permanezcan más cerca de su vida cotidiana. 

El acceso lo cambia todo
Cuando la presencia deja de estar definida por la ubicación, comienzan a cambiar los límites sobre quién puede realizar el trabajo. Los roles que antes requerían cercanía física ahora dependen más de la conciencia situacional, el criterio y la capacidad de interpretar información a través de distintos sistemas. Lo que significa operar una máquina está evolucionando, y seguirá haciéndolo. 

En proyectos como Minas-Rio, este cambio ha ampliado quiénes pueden participar de manera segura y efectiva en las operaciones, demostrando cómo el acceso y la inclusión crecen junto con la propia tecnología. Hoy se abre una puerta para personas que quizá antes no veían un lugar para sí mismas en las industrias de equipos pesados. 

Abrir la puerta a más personas
Cuando el trabajo cambia, la fuerza laboral cambia con él. La operación de equipos pesados tradicionalmente ha requerido ciertas condiciones físicas y presencia en terreno. La teleoperación elimina muchas de esas barreras. Li afirmó: “Cualquiera puede operar una máquina; solo necesita saber usar un computador”. Ese cambio amplía quiénes pueden participar. Permite que más personas accedan a roles especializados y crea nuevas rutas de ingreso a la industria. Al mismo tiempo, la naturaleza del rol está evolucionando. Y en aplicaciones reales, el impacto ya es visible. “El proyecto teleoperación llegó para incluir a mujeres como operadoras de bulldozer”, señaló Juliana Cruz, operadora de infraestructura en Anglo American. “Elimina el riesgo porque estás en una sala, cómoda… con una gran visión… sin el riesgo”. 

El trabajo pasa a depender menos de la operación física directa y más de la supervisión, la coordinación y la toma de decisiones. “Creemos que esto permitirá crear lugares de trabajo donde las personas puedan trabajar con mayor facilidad, satisfacción y una actitud más positiva”, dijo Ibuki. 

 

Ver el lugar de trabajo de otra manera 

“Estoy involucrado en sistemas como la excavadora PC200i-12, que integra operación remota, automatización y datos. Creo que las soluciones de operación remota y automatización de Smart Construction se convertirán en el núcleo para resolver desafíos en los sitios de construcción y crear nuevo valor”, señaló Ibuki. El lugar de trabajo se convierte en algo que se puede ver, comprender y mejorar, sin estar físicamente allí. 

Detrás de escena, un sistema diferente
Hacer posible este cambio requirió mucho más que máquinas. Requirió que personas de distintos roles y regiones —ingenieros, desarrolladores y operadores – trabajaran juntas para construir algo que antes no existía.  

“Todos nuestros productos de software… requieren una red para funcionar”, explicó Haukeness. 

Los sistemas detrás de la teleoperación son complejos y requieren que máquinas, datos, cámaras y comunicaciones trabajen en conjunto en tiempo real. Pero lo que destaca es cómo fueron creados: mediante colaboración, iteración y la disposición a aprender a medida que la tecnología evolucionaba. Haukeness señaló: “Komatsu valora a su gente, estábamos todos, de alguna manera, descubriéndolo juntos”. La tecnología evolucionó, y también lo hicieron las personas detrás de ella. “Entré como ingeniero de preventa… ahora soy chief architect”, comentó. 

A medida que la tecnología evolucionó, también lo hicieron las personas detrás de ella, desarrollando nuevas habilidades, nuevos roles y nuevas formas de trabajar entre regiones. 

Un sistema global, construido por personas 

Smart Construction Teleoperation no es un producto único. Es un sistema desarrollado por equipos de todo el mundo que diseñan redes, crean interfaces y respaldan las operaciones en tiempo real.  «Tratan a todos sus empleados como activos valiosos para la empresa», señaló Haukness. Esa confianza permite que las personas aporten sus conocimientos y experiencia a través de distintos roles, regiones y disciplinas. 

Hacia dónde nos lleva 

La teleoperación no es el estado final. Es parte de una transformación más amplia. «La automatización es el futuro… todo lo relacionado con la autonomía es lo que veremos en adelante», afirmó Li. A medida que los sistemas se vuelven más avanzados,  el rol del operador continúa evolucionando, pasando de controlar una sola máquina a gestionar sistemas completos, flujos de trabajo y resultados. 

Pero, incluso mientras la tecnología sigue avanzando, la dirección se mantiene clara. «No se trata solo de eficiencia», dijo Ibuki. «Está cambiando la esencia misma de cómo trabajamos». 

Presencia, redefinida 

La teleoperación comenzó como una forma de reducir riesgos. Se convirtió en una manera de mejorar cómo trabajan las personas. Y continúa ampliando lo que es posible, conectando el conocimiento y la experiencia a través de grandes distancias y abriendo nuevas oportunidades para participar en industrias fundamentales. La transformación es más grande que la tecnología en sí. Es un cambio en la forma de entender el trabajo: de estar ligado a un lugar, a estar definido por la contribución; de la proximidad física, a la presencia. 

Porque el objetivo nunca fue únicamente mover máquinas. Fue crear una mejor manera para que las personas formen parte del trabajo, estén donde estén.

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Komatsu

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